Ceder o no ceder

No quería ceder, cerrar los ojos. Quería ver el mundo una vez más. Aunque su mundo no existía. Había perdido todo. Pero quería ver el mundo una vez más. Oía los llantos de la gente, como ella, sin hogar ni lugar en el mundo. Eran refugiados. Sentía como la sacaban del agua y la depositaban suavemente sobre la arena. Veía los rostros demacrados que quedaron grabados a fuego en su mente. Pero, poco a poco, el ruido enmudeció. Los colores se apagaron. Cada vez hacía más frío. De repente, una voz, dulce y potente a la vez, le dijo que todo había pasado. Le dijo que podía ceder. Y cedió.

Carlota Riveiro (Ganadora II Certamente de Microrrelatos SEK-Atlántico-3ª Categoría)

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