Mi pompa hace ¡pum…!

Una casa, un parque, un columpio con su vaivén, una pompa de jabón… una vida. Cierro y abro los ojos. Llega la guerra. La pompa en la que me reflejaba en mi niñez, nos envuelve ahora a todos y nos aisla de Europa. La guerra empeora progresivamente y  la burbuja no cede ni explota. Tras noches en vela pienso y decido que la única forma de salir de ella será adentrándose en el mar, las pompas explotan al contacto con el agua. Cojo mi álbum de fotos y, junto al rebumbio de las gentes, nos penetramos en el espumoso mar a la luz de la luna. Gomaespuma era la línea de la que tendía mi vida, pero el destino quiso romperla. Cierro los ojos, pero ya no los vuelvo a abrir. ¡Pum…! La burbuja por fin ha explotado, pero lo ha hecho en medio del océano. Qué ironía que lo que antes me hacía feliz, acabe llevándome a la muerte.

Sofía Pastor (Ganadora II Certamen de Microrrelatos-4ª Categoría)

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